Son etapas duras, extrañas, difusas... encontré la forma perfecta para no sentirlas, me la enseñó una persona que amaba lo que hacía, me lo trasmitía en la sonrisa, en las palabras, en cada clase, en los gestos; me gustaba entrar al salón, comencé a querer al papel y al lápiz, fueron íntimos y comprensivos, necesitaba algo como ellos, que me entendieran y que no dijeran ni una palabra, ellos me abrazaban, me hacían plasmar mucho, casi todo, eran geniales, asombrosos... gracias a ellos dejaba de ser la pequeña ensimismada con sus problemas.
La vida es buena, la vida es boyante y está lejos de nosotros, sin embargo cuando nos atrevemos a aceptar algunas cosas, cambia todo, las cosas van por nuestro lado, y sentimos alegría; todo alguna vez fue desconocido, y por lo mismo sentimos temor, qué experiencia magnífica y frenética vivimos los que pasamos por eso; somos afortunados por sentir, por amar, por vivir, por llorar, por hablar, por ser capaces, por cerrar los ojos y pensar, somos dichosos por el hecho de tener vida. He entendido que si las personas que amamos, apreciamos o queremos deben levantar vuelo es porque el tiempo fue suficiente, porque definitivamente nuestro tiempo es sólo para nosotros, para el universo inhóspito y para Dios el tiempo es distinto, es otro, es uno que será arduo entender para los seres humanos.
Lo que dejan, lo que dejamos, queda allí, creo que queda estático, pero nosotros somos parte de lo que dijo Heráclito de Efeso, todo fluye cuando estamos dispuestos a algo, cuando tenemos las ganas suficientes, nunca nada vuelve a ser igual, se renueva todo sin que nos demos cuenta, todo fluye y no es igual; nos hacemos pequeños cuando perdemos el sentido de la vida, cuando dejamos de sentirnos capaces para solucionar algo, cuando caemos en la pseudo creencia de que nuestro problema es el más inusitado... somos tan vulnerables por nosotros mismos, somos tan incongruentes a veces, tan inocentes, tan afortunados, tan considerados, tan pacientes, tan perplejos, somos tanto y no nos damos cuenta, somos tanto y culminamos por soltar la cuerda... somos tanto y a la vez no somos nada. Qué confuso puede ser todo si no tienes nada diáfano...
Mi gusto por escribir empezó con una persona que sí, hacía lo que hacía porque amaba, porque era fuerte, porque su empeño era poderoso, porque su alegría y ocurrencias hizo escapar una y mil sonrisas a muchas personas que guardaban la inocencia; una persona que removió en mí el gusto, el encanto, la satisfacción, la esperanza esperando algo mejor, el misterio de lo escrito, la algarabía del lenguaje, el poder de las palabras, el sentido para darle un poquito de color a la surrealista vida. No me cansaré de agradecer la oportunidad que encontré al conocer a ésta maestra valerosa y transparente, amable, coqueta e ingeniosa; lo que pueda sentir ahora, sólo lo sentiré una sola vez, y sé que ella puede sentirlo.
Qué auténtico el poder del lenguaje, qué magnífico es poder ser envuelta en los brazos de cada letra, de cada idea, de cada sentimiento, de cada imagen conceptual, de cada punto y coma, de la coherencia y cohesión, de las tildes y de la amable entrega de una persona especial, quien ya está disfrutando del cielo, regalando su sonrisa en lo desconocido, sintiendo el calor perfecto de Dios. Gracias miss Mery (Doñita)
Y si la vida es corta para algunos por qué no nos dejamos llevar por la pasión de vivir adecuadamente, de vivir con algarabía y disfrute cada segundo... no es malo amar cada vez que actuemos en este teatro de realidad insólita.
...Es dejarse llevar y sentirse bien, encontrar el sentido de la vida.
la srta mery guió el camino literario de muchas, enseño una nueva forma de expresarnos, es tan triste que se haya ido asi y fue aún mas triste verla hoy, quizá ella y yo no fuimos las mejores amigas pero como duele todo lo que esta pasando U.u
ResponderEliminarque hermoso lo que has escrito, seguramente desde el cielo ella esta muy orgullosa de ti.
sonrie andreita, sonrie aunque se escapen las lagrimas, la vida es así, un día tampoco estaremos nosotras y de sobra sabemos q no nos gustará ver tristes a los que en vida quisimos, la inigualable miss mery es mas que un buen recuerdo, es como ella.. indescriptible.
Daniela J.E.
Lo haré Dani, ella está orgullosa de todas sus alumnas... ella es un ángel para todas.
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