Cuando no puedes decir eso que preparaste, frustras la idea de ser escuchado, tú sabes que eso es mucho más importante, y que serías fúlgida si la persona de enfrente lo sabría, pero no puedes; órganos, huesos, músculos, todo tu organismo es un escudo, es tan poderoso que el que fue un pensamiento, tan efímero, tan simple; se va convirtiendo en un sentimiento y obtiene valor, y puede hacer mucho, puede ganar o perder; de pronto, se obstruye el inconciente, pero llega ese que se cree poderoso y reaccionas, tu conducta te eleva, sin embargo, está allí lo externo, nunca lo excluiste ni lo tomaste en cuenta, era ese tu enemigo íntimo el evento.
Yo siempre he pensado que eso que no dije fue más importante que lo que alguna vez salió de mí, sentía turbación, no estaba dispuesta a que disiparan su encanto, aborrecía que la otra persona destruya la idea efímera y la epopeya que cruzaba en ese instante por mi mente, no era materia, pero sí tenía una forma, la cual sólo descifraba yo… tal vez si la hubiera dicho, mi enemigo íntimo y la persona hubieran permutado; y estaría distante, todo sería como antes.
Respiraba con dificultad, y no podía hablar…necesité mucho tiempo para que salieran esas palabras de mi boca, obligué, me forcé a hacerlo, arriesgué todo… por ti, por nada, por miedo, por tu mirada, por tu sonrisa, porque para ti no valía en ese momento, porque para tu pérfido ser todo estaba escrito, porque ya sabías como defenderte, porque nunca fue importante para ti, porque te carcomía la idea de que alguien te desafiase, porque esta vez yo no pude ser más fuerte que tú, pues mi debilidad por expresar la idea que en mi mente era efímera y una vez expuesta tenía supremacía me doblegó y caí, perdí, sentí.
Lo hiciste otra vez y no te reclamé, porque cubrí la maldad con ingenuidad, con ternura estúpida, con valentía cobarde, con rapidez lenta; no dije nada, intenté descifrar dónde había quedado todo lo que creí, no por ingenua, simplemente por absurda y sentimental.
No bastó mentir diciendo algo especial, no dudé en creerte porque estaba predispuesta al engañoso espejismo, lamentablemente lo había extrañado, buscaba el dolor pues, era conciente de que al culminarse éste, llegaría el placer, esa idea rondaba mucho mi cabeza. Recordé lo devastador que fue, cómo me aferré a esa pseudo realidad, y es que era enigmático, era magnético, era lúgubre y artístico a la vez; eras tú.
Maldito y vesánico mi sentimiento, tan puro, tan cáustico, tan impensado, tan subversivo.