lunes, 28 de marzo de 2011

La paradoja de amar profundamente

 Si ella está aquí, si ella está abatida, si ella necesita un abrazo y se encuentra en estado melancólico, ¿por qué está aquí?

Si ella se hubiera quedado estaría sonriéndo, admiraría la inocencia de los seres queridos, tendría la plenitud, amaría ser un bufón embelesado por la alegría de personas cercanas, leería libros sin pausa, haría inmersión de sus sentidos en una obra de arte, salvaría a aquel muchacho, no permitiría que la vida se pase sin ella... pero extrañaría su soledad pueril y a ese ser infiltrado sutilmente.

Si estaría en su lugar nunca hubiera llorado desconsoladamente, no habría sentido que se hunde entre palabras impetuosas ni miradas ínfimas, habría dicho la verdad, aceptaría el instinto en su llamado para ser feliz, cantaría con emoción y regocijo, no se ofuscaría por el cariño que percibe, encontraría el equilibrio, no iría tan a prisa, calmaría el vértigo...

Cuando tomó aquella decisión, quizá no pensó en sí misma. Ella estaba desorientada porque era la primera vez que estaba expuesta a la lejanía vertiginosamente, y no pensó en lo que podría venir ni en cómo se sentiría cuando el tiempo indicado llegara e incaute la conmoción central de la vida. El hecho de haber retornado, de haberse olvidado de los eufemismos, los vocablos rebuscados, las risas en todo momento, los consejos universitarios, las fascinaciones con charlas psicológicas, hicieron que enrede su tiempo con emociones, con momentos efímeros y felices del pasado e incitaron el hábito de la sinceridad del yo y la costumbre por amar sin pedir nada a cambio, revolucionaron la manera de sentir y percibir extraordinariamente, de valorar, de buscar el pulso de claridad, olvidó que tanto, tanto, tanto amor...a veces lastima, sin embargo, se empapa e inmiscuye en otro perímetro, aprehende lo benévolo y oportuno.

Si ella no hubiera entregado desde tan niña, si no hubiera sido la mujercita valiente e implacable, si careciera de aprehender y de aprender no sería como es ahora, no es perfecta y no le molesta; pretende, aspira y añora ser más fuerte, sólo esta vez, y está decidida a encontrar respuestas minuciosa y lúcidamente.

Si ella está quieta en este momento es porque el tiempo corre y no siente motivo para hacer una mofa de sí misma, no logra avanzar en esta travesía recóndita; si ella está estática e indefensa es porque se quedó enfrente del espejo empañado y aún no se encuentra, no se ve, no ha contemplado el mayor anhelo de su vida. Si aún no decide regresar es porque quiere descubrir, quiere sentir necesidad, apreciación por lo que hace, por lo que realizará y dejará. Tiene una incesante y firme hostilidad entre lo que debe y quiere crear, pero se las arregla y estipula seriamente...por lo que relega y descuida el sentimiento pleno, ése que le daría la felicidad perenne.

Sí, es cierto, ella tiene recaídas, se lamenta pero ella también tiene oportunidad, aunque ella se hastíe, se desespere sabe esperar, por lo tanto, flota y flota en el recuerdo radiante y ufano, deja fluir precariedad, el recelo y la angustia.
                                                                        


Ella que está creciendo, llora, extraña, siente vacíos, tiene fallidos intentos, y duerme, avizora lo insólito esperanzada en que en pocos minutos estará obteniendo el sentido y la tranquilidad, y le da pinceladas de cándidos colores a su vida difusa; canta y encanta cuando la opresión cautiva su alma; baila y gira sin parar confiada en que de esa forma aturdirá y confundirá a personas ajenas e infames. Ella escribe, descarga y alivia en cada una de las palabras un poco de la penumbra, como también desbordante entusiasmo, fructuosa ilusión y un deseo de medicina mitigante, el atenuante del dolor y la amnesia de un sueño peligroso, de la elección incorrecta.


Ella busca incesante y desesperadamente, esa mujercita que ha caído más de una vez, que está a la espera y la contemplación del anhelo y el centro de la vida...soy yo.

viernes, 25 de marzo de 2011

EI --> RI

Ansiedad involuntaria. Yo confusa, lejos o cerca, envuelta en fragancias de café, su inocencia, su despojo emocional, flor de retama; insania por escribir.

No somos nada, no hay mucho, estamos en una emboscada. Me he sentido como un diminuto grillo, repites lo mismo 5 veces, prendes y apagas cigarrillos, me miras y tratas de ser fatuo y petulante; no me entiendo y me desespera no sentir ahora, ya no es estrafalario pero sí inquietante; es una situación conspiradora y calculadora, ha aumentado mi pulsación y mi ansiedad.

No hay verdad, no hay anhelos inesperados, no hay ese gozo en tu sonrisa, no hay calma, no hay dominio de mi sentir, no hay ganas de seguir, no hay actitud sumisa, no hay céfiro en la cornisa, no hay mucho sentido y tampoco perspicacia rebosante en este preludio espabilado, no hay tranquilidad ni una acertada idea para escapar, espero…no sea nada descabellado.

Temo por mí, temo por personas importantes, temo por mis expectativas inconclusas, temo amedrentar lo establecido psicológicamente, temo el hábito con pereza, temo huir súbitamente al creerme incompleta, temo aceptar mentiras y esperar veleidosa, voluble, la hora en que se marchen los seres que nunca olvido, temo que no entiendan que lo lógico es algo intrincado, temo que en guerras perdidas permitan dejarse subyugar, temo culminar en un rezagado mundo abisal, temo entregar lo que nunca había dado.

Me río por la ansiedad, me callo por lo oculto y desconocido, me paro, me siento, camino y respiro como me enseñaste un día, me imagino situaciones extenuadas, tomo café, comienzo a abominar a ese advenedizo que intentó dar una opinión, me exaspero, me limito a pensar algo hiriente, me haces reír y te extraño, necesito tu mirada inocente, espero la calma silenciosa, analizo la relación de transferencia, recuerdo que un día no valías nada, recuerdo que yo no estaba planeada, recuerdo el por qué de tantas cosas, intento que desde tu omnipotencia y tu inmensa misericordia me adviertas, me observes, me ames.

En un segundo cambia mucho, en un segundo te pude querer y te pude olvidar, en un segundo me sentí entera, intacta; fui la eufonía del eufemismo en tus palabras enterradas; en un segundo el aire intimidó mis sentidos; en un segundo dos cuerpos y dos mentes adictas a sí mismos…lograron concebir, fecundar un hijo; en un segundo del cielo todos pudimos emigrar a este lugar. En un momento determinado se cansan, me hastío, hay manchas de amor, hay diafanidad en las almas.

Lo intento, no estoy ajena a esto, trato de resarcirme, de atraer el sosiego, de respirar y de enfrentarme a la ansiedad partícipe de un juego prohibido; y se tuerce el tiempo, busco efímeramente, evito la hilera de un desliz suicida, y se enreda la vida misma, se embrolla el cuento; y el silencio se vuelve un lamento accesible y congénito; sin embargo, es mi palabra vehemente y quiero estar aquí, más que allá, y no dejarme cegar por la rutina tediosa e inapetente.  

Quédate allí, déjalo así, sonríe, que sea como sientes, que sea tu presente, saca provecho de la desazón, entiéndete, perdona y aprende a perdonar, entonces pierde, ama, dale paso al dolor y sé un porfiado inconstante, crece y no te des por vencido, ama el tiempo coetáneo, vuélvete especial, por ti, para ti.  

lunes, 21 de marzo de 2011

El milagro más grande del mundo



Has desafiado mi tiempo,
me has dado el estado de gracia,
ocupaste y eres protagonista del mejor encuentro,
iluminas y te adueñas de mí en cualquier circunstancia.

Tu canto arremete mi confusión,
tu sonrisa me estremece y enternece,
eres el eco de toda sensación
ausente tú, mi consternación va en creces.

Está tu mirada llena de dilección e inocencia
sabes cómo inmiscuirte en mí a la perfección,
eres la magnificencia de mi vida y mi conciencia
seré  tu apoyo, tu fuerza, la palabra exacta y tu protección.

La picardía y lo ameno en tus movimientos
la osadía y sencillez en tus minúsculas palabras,
el eterno abrazo al verte...tú eres el complemento,
irradiando sosiego y sagacidad con tu maniobras.

Has aparecido en mi vida inesperadamente,
es la maravilla cálida, es el deseo de mi estrella fugaz,
es la sonrisa del día momentáneamente,
es mi canto unificado con el tuyo de manera sagaz.

Es intrincado separarme esta vez más que otras de ti, hemos crecido juntas, me has enseñado, has aprendido a cantar "Feliz cumpleaños",
me has impresionado con tu energía y tu intuición al actuar, eres como
la anfetamina para seguir, eres el obsequio más especial en mi vida, eres
un ángel fúlgido, conquistador, ocurrente, alegre, solidario, que está
en constante cambio, que está aprendiendo a ser independiente. Me encanta que por cada logro tuyo aplaudas y estires tus manitos, sonrías y mires a los que te rodean regalando esperanza y felicidad plena. Extrañaré verte, ver tus ojos, tu nariz diminuta, tus preciosos rulos, tus pequeñas y suaves orejitas, tus pies, extrañaré tu olor a "reina bebé", tus manos pequeñitas buscando mi mano para sentir seguridad, tu boca inigualable, tus cejas eminentes que se levantan cuando quieres hacer reír, extrañaré todo de ti.

Te amo mucho y amo el instante en que ríes y te sientes bien, en que juegas y yo digo: "¿quién es la mejor?; ¿quién es la mejor sobrina?, ¿quién me quiere?" y tú respondes con tenacidad: "Yo, yo, yooo".

Prometo cantarte al dormir, salir a pasear, mirar vídeos y cantar a todo pulmón, abrazarte hasta cansarme y cansarte a ti, hacer la "pelea de besitos"; prometo que aunque esté lejos te voy a demostrar cuánto ocupas en mi vida, estarás presente siempre. Gracias por existir, por ser como eres, por ser mi chinita, mi bebé, mi rulitos, el ángel en mi vida.

Te amo infinitamente Fabiana Casaretto Saavedra.


jueves, 10 de marzo de 2011

Ataduras borrascosas

"Suéltame y olvídame", son las palabras que hubiera dicho en esta etapa complementaria y difusa, pero será más fácil que nos acostumbremos a tu modo, no tan impetuoso pero sí diligente. Me cuesta menos que antes, pero completo los momentos carentes de ti, reintegro el escudo que preserva mi yo envuelto de insólitas sensaciones, e intento mermar las ganas por percatarme del tiempo.

Que sea poco a poco, no deseo hasta ahora que ninguno salga herido, esperaré y vislumbraré lo súbito y vehemente, libérame de ti con calma y sin ímpetu, toma mi palabra y desacostumbrame inteligentemente, acepta y entierra todo el tiempo caduco, cree que no ha sido en vano, que nosotros lo hemos pasado, siendo partícipe de nuestra dramaturgia y envolviéndonos en el hábito de no alejarnos.

Has corrompido en mí, y lamentablemente te he dejado. Y no me siento culpable, porque han primado los instantes de gozo y ternura; tus ataduras son borrascosas y me están sulfurando, han hecho un pacto con mis jugos gástricos y me están desintegrando. Evita darme dosis de cariño u otra muestra afectuosa, será en vano y ridículo... no me baso en tu miedo, ni en mi tristeza esporádica, haremos por única vez, lo que se debe y no, lo que uno de nosotros quiere.

Déjalo así, han pasado muchos años desde que decidimos envolvernos y alimentar esta insania peligrosa, sin embargo, no pensemos en perjudicarnos; no apresuraré el colofón, pero tampoco tendré esperanza ni buscaré respuestas. Aprende a estar solo, dibújame tu sombra y aprende a amar la vida que se vive a solas, intenta consolidarte en tu oscuridad, ríete de la soledad y juega con las partes carentes de mí, pues hay más personas que estarán para sujetarte. 

Debes dejarme ir, debo apartarte y suprimir tu lugar en mi vida, privarte de mi voz y mi mirada, atenúa mis recuerdos, yo exiliaré del todo a tu yo para retomar mi vida. Me he visto envuelta de extrañas sensaciones, ideas fulgurantes que quizás abrirán un nuevo recorrido sin exasperar mi tranquilidad suntuosa.

Cubre mis ojos, cuando esté lista lo sabrás, cuando sea el tiempo, caerán lágrimas del cielo, verás el cielo llorar, y se cumplirá nuestro deseo ansioso; no fingirás estar bien, no reiré a causa del nerviosismo, de la apertura a lo desconocido en mi melancolía; no te asustes, no sentirás como si me estuvieras perdiendo, creeremos que todo es una mentira inverosímil, será un perfecto olvido.

Y después de esto, si nos buscamos sutilmente en nuestro mundo sensible, piensa y mándame el deseo más espléndido, lo guardaré y será un paliativo para mi organismo. Cuando todo esto se acabe, volveremos a vernos y el enigma tendrá un veredicto final.

Llévame bailando al anochecer, bajo la luna, será el último contacto, nuestra oscilación ignominiosa sellará el crepúsculo inesperado, flotarán espejismos de ti y de mí, tal vez... para siempre.

viernes, 4 de marzo de 2011

Vorágine del arquetipo estepario

Quiere ser prohibido, y amaría pasar desapercibido...por qué podrías querer esta travesía esporádica y complicada ante tu verdadera personalidad, si siempre fuiste útil en tu sociedad, te admiran, te buscan, te esperan, te sueñan, y posiblemente gente "ingenua" en una pseudopercepción ha aprendido a amarte, y a extrañarte delirantemente y en la más grande excentricidad humana.

Debo aceptar que así encuentres la invectiva adecuada y no muy rústica para que los que te rodean tomen la actitud de repudio colectivo, tus ojos son misteriosos y logran desarticular todo ese esfuerzo, y por más que no te quiera como tú lo haces, el cielo de mis ojos te ha regalado libertad; por más que busquemos un prospecto de lejanía no atenuada, es necesario estar juntos.

Mis equivocaciones no deben afectarte porque la que se perjudica soy yo, no tú. Si supieras que hay muchas maneras de avanzar, seguir y de correr, no necesariamente unidos por ese sentimiendo extraño que presenciamos una tarde de verano, pero no habrán nunca maneras de volver. Déjame caer y darme cuenta de mi realidad, no pierdas tu tiempo fardón por un error que hará que madure cada vez un poco más.

Piérdete de todos, hasta de mí... hasta hoy ya entendí porqué elegiste esa travesía esporádica que complico parte de mi vida, pero que me ha demostrado que soy más sensible de lo que creí. Por más que mi alma y mi cuerpo se traslade de lugar en lugar, me has acompañado asiduamente, vales mucho y agradezco una vez más la invasión perenne en mi vida, en la tristeza de mi alma y en la lucidez de mi mirada.

Mírame silenciosa y cautelosamente, y háblame a través de ella, sentiré la verguenza de no poder quererte como lo haces tú, y encontraré una respuesta extravíada, con el calor de tu cuerpo y la diafanidad que me cautivo en ese entonces, podré sentir lo extraño, lo ajeno, lo rozagante, lo que es especial para ti, y lo que ha sido el enigma seductor y cautivante.

"Déjame llegar más lejos a tu corazón", mi credulidad en esto se esconde y carece de tus ganas por hacerme sentir viva, has hecho mucho y yo un poco de nada. Enséñame, cuídame y acércate; no pido que demuestres más porque, creo inútilmente has hecho todo. Sígueme en esta travesía esporádica en la que me envolviste, con la que me has destituido de mi forma de ser antiguamente sensata y llena de misterio estepario para extraños.

Si el cielo de mis ojos te ha regalado algo de mí, fructica y siéntete soberano y próspero. Aunque sea arduo y me disgregue fácilmente por cosas ínfimas y efímeras, procuraré regalarte más sonrisas y cautivarte con la libertad que persiste en mi mirada, procuraré y aprenderé de tu enseñanza para el inesperado e insólito "te quiero". Porque a pesar de que busquemos lejanía tenue y casi lunática, es necesario estar juntos.

Las estrellas brillan apresuradamente, para dar a conocer lo hermoso y perfecto antes que salga el sol y ostente con su luminosidad y brillantez; el amor y el ensueño nos acarician y embriagan. Vas conmigo, voy contigo, al lado de la fragancia, y nuestra elegancia.