domingo, 13 de febrero de 2011

El eco del soneto

Han sido muchas veces, estabas muerta en vida, y si no encontrabas el sentido de tu miserable existencia era porque no tenías la ínfima idea de ser feliz. Has luchado indudablemente por otros, por sus ideales, por evitar la pérdida de su esperanza, por crear un lugar en donde se escuchen todas las voces, por no olvidar a los débiles, sin embargo... caíste en tu propio desequilibrio, en tu lejanía por contemplarte a ti misma, y si ahora no estás, es porque llegó el momento de otro ser. 
Cada vez que la muerte se hace presente, en otro lado del mundo nace otro ser, creo tal vez... es una constante hostilidad.

Has dejado un cuerpo diminuto en este planeta, una sonrisa efímera, un llanto acorralado por la soledad, un miedo incesante, momentos de inerme penumbra, un amor de incierto final.
He oído tu canto, he extraviado tu mirada en este itinerario como modo de defensa, he admirado la belleza de su alma y no he podido pronunciar tu nombre, a pesar de todo, deploro la idea de que sea a tu imagen y semajanza; será atípico cuando deba serlo, aprenderá a caerse a ras del suelo y rehusará la turbación, luchará también por el ideal de los demás, pero no quedará sin esperanza, anhelará el bienestar universal y encontrará la huella de su mirar, descubrirá lo que es felicidad.

Es todo, es tiempo de cambio, es el reflejo de mis ojos en los suyos, es la noctiluca en mi noche relegada, es la abdicación a mi hipnotismo inverosímil, es el brío en mis vocablos, es el telón en la escena vehemente de mi impulso vesánico, es el verdadero amor, es el toque de queda en mi corazón, es la refulgente lágrima de la luna, es la puerilidad de mi yo, es mucho, es lo perplejo en mi acrobacia por redimir mi vida, es el recuerdo del amor venturoso, es la calma y es el vahído a contrapeso, es el beso cándido y cautivante, es mi confesión y es la tregua, es eso y más...

Sonrío hoy sin dudar, abrazo tu flamante táctica para subsistir, y será todo sin predicamentos, pues, quiero sorpresas y la búsqueda de tus alegrías impresas, deseo sentir la última sílaba en su intento de hallar su lugar y su momento.

Dejaré que el verso nos tome por sopresa...así como aquel amor que empieza. 

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