Y no es necesario que digas nada, te conozco, me conoces, tan sólo déjame estar del otro lado de la ventana, debo sentir la neblina haciendo el pacto con mis tejidos, quiero terminar de sentir cariño y olvidar la sonrisa de cuando eras niño, si tienes el poder de introducirte en mí y alterar mi conciencia... sólo déjame cerrar mis ojos y aceptar ésta condena.
Juguemos ahora a hacernos daño, y abusemos del tiempo porque no me queda mucho. Te quiero a ti y a tu extraña forma de convencerme, los ángeles vuelan a mi alrededor y yo soy la luna en tu mundo transoceánico y desatinado; tengo penas y tengo también por la escurridiza emoción efímera una larga espera; lanza ahora la pregunta de consumación y finje temor y turbación para cuando deje de pensar que te quiero. Una nube de amargura define mi estado cuando regresas sigilosamente y me confundes, descalabras mi vida sin abrigar mis dudas; domino mis sentidos y evito darte una palabra cálida o una emoción que me delate, no permitas que siga alimentando de esta forma el hórreo prisionero y la indecencia del exceso de vicios, no procures momentos incómodos hiriendo con tu palabra indiferente. Después de todo, no me canso.
Aunque viva como en leyendas, deja atrás tus miradas dilatadas, dame la dosis de sosiego, reza para que logre dejar partes de mi corazón lejos de la trinchera carente de fe; cierra los ojos y si crees que es lo correcto... olvídame sutílmente y como señal regálame una mariposa de maravilloso color, y sino, amenaza y sé vencedor ante mis ideas insensatas, no me detengas, devuélveme la libertad y disuade mi vida acorazada.
Porque después de todo, no me canso de estar para ti, no he dejado olvidadas mis mañanas y no me daré por vencida antes de tiempo; si la muerte va a ser protagonista antagónico a tu ser, elabora un plan opulento y vigoroso, no dejes otra vez mis pupilas vencidas.
"Juguemos a hacernos daño.." Qué familiar me resulta eso. Una de tus mejores entradas.
ResponderEliminar