Fue todo raudo, no podía distinguir los momentos,
estaba aturdida por esa frase pues no me la habían dicho nunca,
y cuando tenía algo por decir ya no estabas, quedaban lamentos,
no creía que afectaría en mí, ya había dejado atrás la etapa dura.
Se borró la imagen fúlgida que había sido escogida selectivamente,
paré, me impedí llorar porque se atravesó algo insólito e intenso,
recordé que no debía ser de nuevo la niña pueril que creía inocentemente,
perdí algo, perdí nada, perdí mucho, casi nada, ya casi no pienso.
Ya estaba expuesta; la razón había estado en tenaz agobio con el corazón,
me quedaba tiempo para decir lo que no quisiste oír,
lo que inconcientemente sabías y que extrañamente intuías.
Era tu mirada la que no me dejó huir, era tu amor prudente con algo de razón, era ése al que trataba de eludir, el que con sus artimañas supo como disuadir mi decisión, mi sentimiento, mi emoción, el evento.
Aún se hallaba inseguridad, respirábamos con dificultad… tan sólo esperaba que sonrías ergo era la forma en que mi umbral desaparecería.
Fueron las más espléndidas pseudo percepciones en un día,
perdí algo, perdí nada, perdí mucho, casi nada, ya casi no pienso… mi esencia está difusa y, mi dolor es intenso.
Es increíble como alguien en cuestión de segundos puede cautivarnos. Con sólo una mirada, una sonrisa y, quizá, una frase seductora.
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