Puedo afirmar que va a cambiar, va a permutar la situación, y voy a pensar de diferente manera cuando te hayas ido, porque en tu ausencia: se concretizan mis pensamientos bloqueados, porque te voy perdiendo, así hayas intentado vincularte conmigo; porque siento que tus palabras se difuminan; porque tu figura se está haciendo inalcazable; porque no puedo verte en sueños; porque la verdad me embriaga y me deja devastada; porque mi lamento se desdibuja de tu panorama, porque tu sonrisa me asusta y se desarticula.
Estamos regidos por la ley de la supervivencia, estamos envueltos de pequeños retazos imaginarios, estamos bailando el más largo vals de la vida, sumergidos en la visión equívoca y ambigua por ese vocablo que es "felicidad". Ni tú ni yo sabemos qué es lo que define esa simple palabra. Y tampoco sabemos lo que va a pasar después de que se dé el retorno...ilegible para mí, impredecible para ti.
No has entendido aún muchas cosas, y ahora creo que es mejor que no lo hagas porque pierde el misterio, pierdo yo y pierde mi sentimiento; no debes saberlo porque habría una solución, seguramente la encontrarías y no deseo eso. Debí entender que muchas de tus palabras son someras, que no tienen importancia en tu contexto vital, que la literalidad no se lleva bien contigo, que la creación de tus vínculos cercanos es ínfima, que el analizar algo te causa espasmos metafóricos.
Cómo puedo creerte y por qué experimentar el querer, por qué ese sentimiento utópico que me amordaza, me embiste, me hace caer en coma. Tanto tiempo, tanto tiempo, y no vas más allá de tu perspectiva kantiana. Ya no es unísona nuestra hilación, y las horas, los minutos, las calles, tus pasos, mis huellas, las miradas infestadas, las caricias neutras, la angustia ante la nada, la condena de ser libre, nuestros miedos, mi figura y la tuya van en un proceso de desafección.
Si no tienes la capacidad no puedo hacer nada, no puedo cargar con lo tuyo, ya no quiero estar pendiente de ti, no quiero sentir que te extraño, no quiero saber que mi límite para quererte ha sido derribado. Si tiene que cambiar, que cambie, es momento ahora o cuando vuelvas encontrar la verdad de ambos, el punto exacto, así duela, así nos turbe.
Somos ángeles y demonios, en lo más sublime y en lo más abyecto, en la mirada fúlgida y en la palabra hiriente, en la claridad de la voz y en la oscuridad de tu tacto, en la emoción indeleble y en la sensación impertérrita. Me sorprendiste tantas veces con un dolor ígneo, fallecí por ti, dejé por un momento los retazos imaginarios, este largo vals de la vida, esta acción de sumergirnos en el eufemismo eterno, y esa palabra no definida: "felicidad".
Pero estoy aquí, no me he rendido, y espero que tú tampoco, porque el inicio de algo es el final de lo otro. Estoy aquí, intentando, descifrando, analizando contínuamente todo. Estoy aquí resucitando, frente a los sobrevivientes de esa guerra constante. Pasarás las noches desesperando, pero en esa oscuridad fría e inesperada, alguien te redimirá.
Y... ni siquiera podré despedirme de ti.
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