viernes, 25 de marzo de 2011

EI --> RI

Ansiedad involuntaria. Yo confusa, lejos o cerca, envuelta en fragancias de café, su inocencia, su despojo emocional, flor de retama; insania por escribir.

No somos nada, no hay mucho, estamos en una emboscada. Me he sentido como un diminuto grillo, repites lo mismo 5 veces, prendes y apagas cigarrillos, me miras y tratas de ser fatuo y petulante; no me entiendo y me desespera no sentir ahora, ya no es estrafalario pero sí inquietante; es una situación conspiradora y calculadora, ha aumentado mi pulsación y mi ansiedad.

No hay verdad, no hay anhelos inesperados, no hay ese gozo en tu sonrisa, no hay calma, no hay dominio de mi sentir, no hay ganas de seguir, no hay actitud sumisa, no hay céfiro en la cornisa, no hay mucho sentido y tampoco perspicacia rebosante en este preludio espabilado, no hay tranquilidad ni una acertada idea para escapar, espero…no sea nada descabellado.

Temo por mí, temo por personas importantes, temo por mis expectativas inconclusas, temo amedrentar lo establecido psicológicamente, temo el hábito con pereza, temo huir súbitamente al creerme incompleta, temo aceptar mentiras y esperar veleidosa, voluble, la hora en que se marchen los seres que nunca olvido, temo que no entiendan que lo lógico es algo intrincado, temo que en guerras perdidas permitan dejarse subyugar, temo culminar en un rezagado mundo abisal, temo entregar lo que nunca había dado.

Me río por la ansiedad, me callo por lo oculto y desconocido, me paro, me siento, camino y respiro como me enseñaste un día, me imagino situaciones extenuadas, tomo café, comienzo a abominar a ese advenedizo que intentó dar una opinión, me exaspero, me limito a pensar algo hiriente, me haces reír y te extraño, necesito tu mirada inocente, espero la calma silenciosa, analizo la relación de transferencia, recuerdo que un día no valías nada, recuerdo que yo no estaba planeada, recuerdo el por qué de tantas cosas, intento que desde tu omnipotencia y tu inmensa misericordia me adviertas, me observes, me ames.

En un segundo cambia mucho, en un segundo te pude querer y te pude olvidar, en un segundo me sentí entera, intacta; fui la eufonía del eufemismo en tus palabras enterradas; en un segundo el aire intimidó mis sentidos; en un segundo dos cuerpos y dos mentes adictas a sí mismos…lograron concebir, fecundar un hijo; en un segundo del cielo todos pudimos emigrar a este lugar. En un momento determinado se cansan, me hastío, hay manchas de amor, hay diafanidad en las almas.

Lo intento, no estoy ajena a esto, trato de resarcirme, de atraer el sosiego, de respirar y de enfrentarme a la ansiedad partícipe de un juego prohibido; y se tuerce el tiempo, busco efímeramente, evito la hilera de un desliz suicida, y se enreda la vida misma, se embrolla el cuento; y el silencio se vuelve un lamento accesible y congénito; sin embargo, es mi palabra vehemente y quiero estar aquí, más que allá, y no dejarme cegar por la rutina tediosa e inapetente.  

Quédate allí, déjalo así, sonríe, que sea como sientes, que sea tu presente, saca provecho de la desazón, entiéndete, perdona y aprende a perdonar, entonces pierde, ama, dale paso al dolor y sé un porfiado inconstante, crece y no te des por vencido, ama el tiempo coetáneo, vuélvete especial, por ti, para ti.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario